La paz es la única inversión posible: el posicionamiento del Grupo Banca Etica

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El Grupo Banca Etica ha hecho público un posicionamiento en el que reafirma su rechazo a la financiación de la industria armamentística y reivindica el papel que pueden desempeñar las finanzas en la construcción de sociedades más justas y sostenibles. El comunicado llega en un momento marcado por la persistencia y la escalada de conflictos armados en distintas regiones del mundo, con consecuencias devastadoras para millones de personas, para los ecosistemas y para la estabilidad económica global.

El Grupo Banca Etica reafirma que el sistema financiero puede desempeñar un papel diferente: orientar el ahorro y la inversión hacia actividades que contribuyan al bien común y excluir aquellas que alimentan la violencia o la destrucción.

Decisiones financieras que construyen paz

Las finanzas éticas nacen precisamente con ese objetivo: poner el dinero al servicio de la sociedad. En este sentido, el grupo mantiene una política clara de exclusión de la financiación de la industria armamentística y de toda la cadena de suministro vinculada a la producción y comercialización de armas. El posicionamiento también subraya la importancia de impulsar la independencia energética mediante inversiones en energías renovables, reduciendo la dependencia del petróleo y el gas, recursos que históricamente han estado vinculados a tensiones geopolíticas y conflictos internacionales.

Asimismo, el Grupo Banca Etica recuerda que las decisiones financieras pueden contribuir a proteger a las poblaciones frente a las consecuencias económicas de los conflictos, evitando que la especulación y la volatilidad de los mercados profundicen aún más las desigualdades. Por eso, el grupo reafirma su estrategia basada en tres pilares fundamentales: la transparencia y la coherencia en las inversiones, la diversificación de las carteras para garantizar estabilidad a largo plazo y el impulso de proyectos alineados con la transición ecológica y social.

Apostar por la diplomacia y la cooperación internacional

Desde Fiare Banca Etica, y desde las entidades que formamos parte de su ecosistema —como la Fundación Finanzas Éticas—, nos sumamos a las numerosas organizaciones de la sociedad civil que reclaman volver a apostar por la diplomacia frente a la guerra y reforzar el papel y la soberanía de los organismos supranacionales en la búsqueda de soluciones a los conflictos.

Orientar el dinero hacia iniciativas que promuevan la justicia social, la sostenibilidad y la paz no es solo una cuestión ética: es también una decisión coherente con la construcción de un futuro más estable y habitable para todas las personas.

El Grupo Banca Etica dice no al rearme europeo financiado con los ahorros de la ciudadanía

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La Unión Europea ha lanzado el plan ReArm Europe, que contempla una inversión pública masiva en la industria armamentística. El objetivo es claro: incrementar el gasto en defensa utilizando, directa o indirectamente, los ahorros de la ciudadanía. Desde la perspectiva de las finanzas éticas —que sitúan en el centro la vida, la paz y el bien común— este camino representa una peligrosa deriva hacia la financiación de la guerra, con consecuencias potencialmente devastadoras para la seguridad global, la justicia social y las tensiones geopolíticas.

La Comisión Europea propone transformar parte de los aproximadamente 10 billones de euros depositados en cuentas corrientes en la UE en una de las principales fuentes de financiación para las empresas del sector militar. ReArm Europe plantea movilizar 800.000 millones de euros, de los cuales 150.000 millones provendrían de deuda pública, y el resto de los presupuestos nacionales. Sorprendentemente, este gasto quedaría fuera del cálculo del déficit/PIB, una excepción nunca permitida en sectores clave como la sanidad o la educación, duramente recortados en los últimos años para cumplir con el Pacto de Estabilidad.

Lo realmente alarmante

La aprobación de la directiva Saving and Investment Union permite destinar una parte significativa del ahorro ciudadano al sector armamentístico. Esto implica que las personas acaben apoyando, aunque sea de forma indirecta y muchas veces inconsciente, una industria que alimenta conflictos y pone en riesgo la paz y la estabilidad internacionales. Como señala nuestra presidenta, Anna Fasano: “La aprobación de la directiva Saving and Investment Union expone cada vez más a las personas ahorradoras y trabajadoras a financiar la industria armamentística a través de fondos de inversión, pensiones, seguros y otros mecanismos financieros opacos. A menudo, sin que siquiera sean conscientes de ello.”

El caso de Francia es ilustrativo: su banco público de inversiones planea emitir bonos de ahorro destinados a financiar fabricantes de armas. Esta tendencia confirma un patrón preocupante.

La guerra como negocio: la paz en peligro

Históricamente, la guerra ha generado enormes beneficios para determinadas industrias. Confiar la seguridad y la paz a los intereses económicos y especulativos solo puede generar un ciclo vicioso que alimente más conflictos. Desde 2022, el sector armamentístico ha experimentado rendimientos bursátiles descomunales. Un informe de Mediobanca revela que, entre principios de 2022 y octubre de 2024, las acciones de empresas de defensa crecieron un 72,2% —muy por encima del índice global (+20,1%)—. Las empresas europeas incluso superaron esa cifra, alcanzando un 128,1% frente al 59,1% de sus homólogas estadounidenses. Esta tendencia se mantiene en 2025, con el índice Stoxx Aerospace & Defense subiendo un 35% hasta marzo, frente al 9% del Stoxx 600 general.

Este auge amenaza también el futuro de la inversión sostenible (ESG). Se ha abierto la puerta a considerar a empresas armamentísticas como “sostenibles”, como muestra el caso de Allianz, que incluyó fabricantes de armas nucleares en sus títulos ESG. Para el Grupo Banca Etica y todo el movimiento de finanzas éticas, esto es inaceptable. La Global Alliance for Banking on Values (GABV), red que agrupa a más de 80 bancos éticos en todo el mundo, lo dejó claro en la Declaración de Milán: “La financiación de armas es incompatible con cualquier definición de finanzas sostenibles.”

Las finanzas éticas como alternativa real

El gasto militar mundial ha alcanzado un récord histórico: 2,7 billones de dólares, un aumento del 9,4% respecto a 2023 —el mayor desde la Guerra Fría—, según datos del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo. Frente a esta tendencia alarmante, el Grupo Banca Etica reafirma su compromiso: la paz y la seguridad no pueden supeditarse a intereses económicos ni a la lógica especulativa del mercado armamentístico.

Reclamamos que los ahorros de las personas se utilicen para construir un futuro basado en la cooperación, la sostenibilidad, la equidad, la transparencia y el respeto a los derechos humanos. Estos son los pilares de las finanzas éticas y de la economía social, la única vía posible para una paz duradera.